Una pregunta difícil ¿Qué puedo decir acerca de mí? Supongo que lo primero que se me viene a la cabeza es que encuentro difícil responder la pregunta «¿Quién eres Aníbal Rojas?» Voy a optar por el expediente de escribir algunas historias sobre mi para salir de este trance:

Nací, como le sucede a la mayoría de las personas, e inmediatamente me convertí en un niño consentido algo que en ese momento no fue mi responsabilidad. Por lo visto después seguí siendo un niño consentido, condición que según mi esposa y mis hermanas continuo padeciendo a pesar de que mi mamá no lo considera así. Aún estoy trabajando en esto, porque definitivamente es mi responsabilidad.

Crecí como uno de esos niños insoportablemente inteligentes, muy cerebral, increíblemente malo en los deportes. Mi papá y mis tíos eran muy buenos en este tema, por lo que yo decidí pretender que me gustaban los deportes y que tenía aptitudes para estos, por supuesto fallé miserablemente. Luego descubrí que en realidad apesto mintiendo en cualquier forma.

Encontré esta cosa llamada programación durante mis estudios secundarios (lo que en Venezuela llamamos bachillerato), siendo un adolescente consentido le pedí a mi papá que me comprara una compturadora. Bueno, en realidad más que una computadora se trataba de una calculadora programable con ínfulas, una CASIO PB-700. Si bien era consentido, no llegaba al punto de ser asquerosamente consentido, y mi papá como buen científico jugó bien sus cartas: «Si quieres tener una computadora necesitas primero aprender a programar»

Estos eran los ochentas, no existían cosas como Platzi, y así fue como terminé aprendiendo a programar sin un computadora, de la mano de Kemeny y Kurtz y su libro Programación en BASIC. Apenas estaba en secundaría y no tenía idea de qué era una Cadena de Markov, sin embargo a pesar de que me costaba lo disfrutaba un montón.

Y si, terminé estudiando Ciencias de las Computación en la Universidad Central de Venezuela (UCV), dejé de ser tan consentido y trabajé bastante para conseguir cosas como actualizar mi IBM PS/2 Modelo 25 a la increíble cantidad de 640 KB de de RAM, or reemplazar una de las unidades de diskette de 3.5 por un gigantesco disco duro Western Digital de 10 MB, si leíste bien 10 MEGA bytes, no Giga bytes. También construí y reconstruí mi escritorio con madera de embalaje de segunda mano.

Me casé, hice un pequeño aporte en esto de traer a una hija al mundo mientras que mi maravillosa esposa se encargaba del resto del trabajo pesado para que este milagro sucediera (para mi hija y mi esposa: si están leyendo esto, quería aprovechar de decirles que las amo 😉 Nunca completé la carrera de Ciencias de la Computación, en parte porque esta estaba muy cargada de matemáticas, en lo que nunca he sido bueno a pesar de que me encanta. En esa época no necesitaba un título para trabajar, cosa a la que me dediqué de lleno. Pro-Tip: En esta época tampoco hace falta un título para trabajar.

He trabajado en el desarrollo de software la mayor parte de mi vida, creo que me estoy acercando a treinta años de carrera profesional, un buen pedazo de este tiempo dedicado al desarrollo de aplicaciones web. Recuerdo cuando era necesario explicarles a los clientes qué era internet, de cómo podían usar las aplicaciones a través de un navegador y cosas por el estilo. En retrospectiva cuando empecé en este negocio apestaba, últimamente apesto menos, creo que es lo que llaman experiencia y debe tener que ver con una gran cantidad de cabello gris que ahora domina mi cabeza.

Sobre el tema de las tecnologías, programé en Java por unos diez años hasta que ya no lo soporté más, en aquella época todo se estaba convirtiendo en escribir aburridas montañas de XML. Luego brinqué a Ruby y Ruby On Rails lo que fue divertido, Ruby sigue siendo mi lenguaje de programación favorito a pesar que ya hace eones que no echo una línea de código.

En los viejos tiempos, cuando abracé las tecnologías Open Source uno era visto como un comunista que intentaba subvertir el orden corporativo. Durante mucho tiempo fui feliz de usar Ubuntu en mi laptop, obviamente sufrí con los drivers de audio y video como aún pasa hoy en día, porque nunca va a ser el año de Linux en el desktop; pero podía ajustar absolutamente todo a mi forma de trabajar. Fueron tiempos divertidos.

En algún punto de mi carrera intenté frenéticamente seguir programando mientras que era absorbido por la gestión de proyectos porque ustedes saben: No me sentía productivo teniendo reuniones todo el día. Y logré sufrir del Síndrome del Quemado: Estaba tan agotado que mi tensión arterial no subía de 90/60, me sentía como si mis procesos mentales discurrieran en una jarra de jalea, tomaba analgésicos como si se tratara de suplementos vitamínico para medio controlar los constantes dolores de cabeza y espalda que sufría.

Después de mucha medicación, psicoterapia y terapia física logré recuperarme con el apoyo de mi familia y mis amigos. De vez en cuando me deslizo de nuevo por los caminos del Burn Out, algo que ahora considero que es como mantenerse sobrio de una adicción. Necesito mantenerme vigilante porque es una de esas cosas de las que no logras curarte y en las que tienes que mantenerte trabajando para no recaer.

Durante cuatro años me entrené como Facilitador de Procesos Gestálticos, una de las más grandes experiencias de aprendizaje de mi vida. Si estás teniendo grandes problemas que no has sabido como resolver y quieres explorar la forma en que te relacionas con el mundo para buscar alternativas más sanas, esta es la escuela de terapia que te recomiendo.

Desde hace algunos años son Vicepresidente de Ingeniería del equipo de Producto de Platzi, la plataformas de educación profesional en línea más grande y efectiva de América Latina, cuando llegué ahí el equipo era una docena de personas, hoy en día nos acercamos al centenar. Ni qué decir, el reto más complejo y demandante de mi vida, también el que más me ha hecho crecer junto con la gente de mi equipo.

Y entonces ¿Quién soy? Bueno, eso está por escribirse.

Site Footer