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¿Qué aprendí cuando me obligué a trabajar medio tiempo? – I used to code

¿Qué aprendí cuando me obligué a trabajar medio tiempo?

Hace unos meses estaba bastante cansado del trabajo, ya pisando la raya del burnout, y decidí que iba a switchearme a trabajar medio tiempo. En ese momento no estaba particularmente interesado en tomar vacaciones, las circunstancias realmente no lo facilitaban, tenía compromisos que cumplir en el trabajo y que estimé que podría cumplir en media jornada. Así que después de negociar brevemente con mi jefe, y llegar a algunos acuerdos concretos sobre como implementar este cambio, pasé a trabajar medio tiempo. Ya tengo cuatro meses bajo este régimen y creo que es buen momento para hacer una retrospectiva.

Desacelerar fué difícil

En las primeras semanas después de que formalicé mi situación como empleado a medio tiempo básicamente seguí trabajando tiempo completo. En realidad no me sorpendió, esperaba que la inercia me llevara por un tiempo mientras me ajustaba a un nuevo ritmo. “Inercia” creo que serían principalmente dos factores distintos:

  • Mis hábitos, esos automatismos (optimizaciones locales) que una vez instalados se encargan de buena parte de nuestra vida sin que nuestra consciencia intervenga..
  • Los hábitos de la organización, es decir las expectativas del sistema a mi alrededor.

Yo realmente no hice una previsión para switchear, nada de “en tres meses voy a empezar a trabajar medio tiempo y hay que hacer esto y lo otro…”, sino que en la última semana de Agostó hice el cuadre para Septiembre, algo más del tipo “Romper en caso de emergencia”. El ajuste de lado y lado tuvo que ocurrir sobre la marcha.

El Tiempo El Implacable

“Afortundamente”, valga la ironía porque no hay nada más fastidioso,  yo tengo que registrar y reportar mi tiempo, principalmente para facturar a clientes. En este caso es me vino de perlas porque tenía una medida objetiva y en las primeros días este indicador señalaba claramente que seguía trabajando prácticamente lo mismo, solo que ganando la mitad. No bueno.

Para mí opciones sobre la mesa para corregir la situación eran:

  • Tomar responsabilidad por menos tareas, algunas delegarlas a otros compañeros de equipo y otras sencillmente enviarlas al buzón de “Some Day, Maybe…”.
  • Hacer las tareas de las que continuaría siendo responsable en menos tiempo, optimizar.

“No tengo suficiente tiempo…

… para encargarme eso” fue bastante sencillo, al imponerme la restricción, pues me era imposible siquiera fantasear con tener suficiente tiempo para X o Y tarea. Sencilla aplicación práctica de Theory Of Constraints, sin muchos aspavientos ni la vehemencia del Doctor Goldratt pero en la misma línea de pensamiento.

Si te cuesta decir que no, o tiendes a acapar responsabilidades en forma compulsiva. Este puede ser un buen ejercicio para revisar estos aspectos, lo digo con experiencia.

Lo que no puedes dejar de hacer tienes que hacerlo en forma más eficiente

Si todas tus funciones puedes ser delegadas sin mayor problemas y le dices que “no” a todo, pues al final terminas desempleado o publicas un artículo premiado sobre generencia. Hay cosas que sigues teniendo que hacer pero en menos tiempo, y lo logras.

Lo irónico de la situación es que si había una forma más eficiente de hacer una tarea  ¿Por qué no lo estabas haciendo ya así?  Se me ocurre que porque funciona. Introducir la restricción del tiempo me hizo revisar en forma extremadamente crítica ciertas tareas que funcionaban y aplicarles una generosa poda eliminando todo lo que no diera un valor significativo.

Un ejemplo concreto es un reporte financiero de un proyecto recurrente de largo plazo, decidí que aportaba poco valor hacerlo con una frecuencia semanal al principio del proyecto lo que tendría más sentido ya en último cuarto del proyecto. Lo discutí con los stakeholders del reporte y todos felices con la nueva cadencia.

Delegar parece sencillo

Pero hacerlo de tal forma que la tarea delegada efectivamente sea comprendida y ejecutada es un poco más complejo, una breve introducción clásica al tema la consiguen en Management Time: Who’s Got the Monkey? de HBR, el apartado sobre “Iniciativa” es esclarecedor, pero eso es tema para otro post.

Aquí conté con la ventaja de trabajar con un equipo de alto desempeño, gente no solamente buena en su trabajo, sino en el trabajo de trabajar juntos. Me gusta creer que parte de este perfil de equipo es cosecha de mi esfuerzo 🙂  Adicionalmente a que la gente de un paso al frente y asuma tareas nuevas y demandantes, con gusto y determinación, lo único que hizo falta fue poner un poquito en blanco y negro ciertos procesos.

Un buen proceso, en pequeña dosis, descarga de nuestras cabezas la necesidad de volver a resolver desde cero ciertas tareas, y asegura que nuestro poder de procesamiento esté disponible para tareas que realmente necesitan creatividad.

Ver los toros desde la barrera

El micromanager neurótico que vive en mí quedó acorralado en un rincón del sótano, con muy poca libertad de acción. La cantidad de cosas que que me obligué a NO hacer fue tremenda. También descubrí que no existe un emoji en Slack para morderse la lengua.

Por supuesto no es cosa de cerrar los ojos y encomendarse a alguna deidad, el contexto adecuado tiene que existir, especialmente una cultura que acepte que los errores pueden ocurrir y que tenga mecanismos para integrar el feedback dentro del sistema en forma positiva como aprendizaje. Esto en contexto del grupo o de los one-on-one.

Una frase que me viene a la cabeza es “Cuando respondes a una pregunta una vez, vas a tener que contestarla siempre“, de nuevo, material para otro post.

El sistema cambia

Lo cierto es que el sistema cambia, van a pasar cosas interesantes, algunas pueden requerir correción, otras tienen que ser alentadas. En general la experiencia positiva, ver gente crecer y que me sorprendan es una experiencia muy satisfactoria. De nuevo, importante: El contexto, la organización tiene que proveer un terreno fértil para que esto ocurra y la flexibilidad para metaboilizar el cambio.

¿Y qué hice con todo este tiempo?

Al principio tuve un breve momento de caerme a mentiras, que iba a tener tiempo para hacer cosas increibles y a decir verdad… un vez que logré entrar en la cadencia de realmente trabajar medio tiempo lo primero que hice fue dormir mucho, muchísimo. Poder desconectarme temprano del trabajo me permitió bajar las revoluciones en la tarde y noche y disfutar y empezar a disfrutar de abundante y reparador sueño.

Luego empecé a ejercicio, poco a poco, unos minutos al día. Apostando más a la constancia que a la intensidad, sufriendo pequeñas lesiones y aprendiendo a relacionarme de forma más gentil con mi cuerpo. Para mi es fácil entusiasmarme en exceso y terminar lesionado, tomando un reposo largo para recuperarme y volve a empezar desde cero. So far so good. A pesar de haber vivido en cinco ciudades distintas en los últimos meses he podido mantenerme haciendo ejercicio regularmente.

Estudié temas que tenía pendientes, el oir audiolibros me funcionó muy bien, tanto al hacer ejercicio como por ejemplo al lavar la vajilla o barrer. Muchas veces compro el combo del libro electrónico y el audio libro y voy alternando entre ellos, o vuelvo sobre el libro electrónico para releer temas específicos y tomar apuntes que en el audiolibro es menos práctico.

Pasé mucho tiempo, de calidad, con mi familia, mucho más fácil de hacer cuando la vitalidad sube cortesía del buen sueño y el ejercicio regular.

Le dediqué un buen tiempo a la fotografía, no soy más que un fotográfo aficionado más, pero el proceso de tomar la foto y revelarla es muy relajante para mí, lo uso como break creativo durante mi día. Imagino que el proceso creativo le sacude el polvo al otro lado de mi cerebro y permite descansar mi lado más racional y lógico en el que tiendo a quedarme pegado para trabajar, en fin, realmente no importa 🙂

¿Qué no hice?

Tenía la idea de abrir algunos slots de coaching/mentoring para desarrolladores en transición hacia posiciones de liderazgo técnico o gerenciales, disfruto baastante el proceso y quienes han trabajado conmigo han obtenido resultados muy buenos.

Escribir en el blog, tengo un montónde ideas y borradores acumulados, hay cosas que hasta podría ser útiles para otras personas 🙂

Una cosa que no ayudó a cumplir estas es que la mayor parte de este tiempo he estado viajando, y pues impelable aprovechar de todo lo que los viajes ofrecen. Desde disfutar un café espectacularmente increible de Quindio en una cafecito en Filandia con una vista espectacular de los cafetales y disfrutar de una parrilla con amigos en Bogotá, hasta vagabundear por las callecitas de Lisboa y difrutar de un paseo a la orilla de la “playa” en Madeira, la perla del atlántico.

Ya habrá tiempo.

Just Do it

Obviamente hacer algo como esto implica cierta holgura financiera, un trabajo en un entorno flexible y  suficiente “saldo” en la “cuenta de valor aportado a la organización” como para hacer un retiro significativo. Cuando puedan, realicen el experimento, van a aprender muchísimo sobre la forma en que trabajan, el valor del tiempo, el valor asociado a su trabajo. Idealmente la organización aprende y crece también a partir de esta experiencia, desarrollando nuevas relaciones y dinámicas de trabajo para “cubrir”  la ausencia parcial que se produce, una especie de Chaos Monkey “light” a nivel de miembros del equipo de trabajo.

Posiblemente las empresas debería revisar el comncepto del año sabático como lo manejan las univesidades, en una escala menor, y obligar a los empleados claves a apartarse de sus labores cotidianas con el fin de darle una sacudida al sistema y ver que pasa mientras la persona dedica su tiempo a todas esas cosas que en el trabajo siempre decimos que queremos hacer y para las cuales nunca tenemos tiempo.

1 comments On ¿Qué aprendí cuando me obligué a trabajar medio tiempo?

  • Pienso que tal vez algo que se pueda experimentar también, es trabajar tiempo completo, pero dejar viernes o lunes libre todas las semanas o al menos dos días al mes que peguen con el fin de semana, lo cual es perfecto para viajar, poner cosas en orden a nivel de casa o diligencias, lo malo tal vez sea que el resto del mundo sigue su curso y tal vez sea cool para alguien soltero

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